Semana Santa
SEMANA SANTA
La Ciudad de Oaxaca, considerada como un lugar mágico de nuestro
México, guarda celosa entre sus encantos las costumbres y tradiciones
de nuestros antepasados. Parte de estas costumbres se hacen manifiestas
a lo largo de todo el año. En especial en esta temporada de la Semana
Mayor o Semana Santa, donde el culto a la religiosidad y los eventos
solemnes cobran vida en toda la ciudad.
Es por ello que el Municipio de Oaxaca de Juárez, que encabeza al Arq.
Jesús Ángel Díaz Ortega; a través de la Coordinación General de Turismo
y Fomento Económico, se hace presente promoviendo diversas actividades
culturales y religiosas, dando comienzo con el cuarto viernes de
cuaresma en el tradicional Viernes de Samaritana, en las calles de
Alcalá esq. Gurrión a la 12:00 horas; el sexto viernes el “Altar de
Dolores” en García Vigil # 517 a las 17:30 horas; la X Exposición de
Estandartes y Relicarios del 8 al 12 de abril en el Salón La Capilla
del Hotel Camino Real, ofreciendo una serie de conciertos a partir de
las 19:00 horas de música sacra; culminando con la Procesión del
Silencio el 14 de abril recorriendo diversas calles del Centro
Histórico, estas actividades tienen la finalidad de preservar los
legados de nuestras tradiciones, fomentar la cultura para poder
compartir la historia de Oaxaca con los ciudadanos y los visitantes
nacionales y extranjeros.
Desde el mes de marzo, ya se encuentra todo listo para la realización
de estos eventos tan importantes para Oaxaca y para la temporada de
Semana Santa.
VIERNES DE CUARESMA
En el templo de Tepeaca, en perímetro de los Barrios de Jalatlaco y
Xochimilco, y desde tiempo inmemorial, los devotos solían reunirse cada
Viernes de Cuaresma, para practicar el Via Crucis, ceremonia que tenía
lugar muy de mañana, para contar con una mayor asistencia de los
vecinos trabajadores que en dicho barrio se han dedicado al oficio de
la curtiduría.
Los habitantes de la ciudad llegaron a sumarse al devoto ejercicio,
concurriendo en gran número a la ceremonia, en el atrio, bajo las ramas
de los árboles de "Coquito" el Jilosúchil (Bombax Ellipticum, se cree
que es el nombre científico) cuyas flores de peculiar forma y vivo
color, por algunos conocida como "cabellos de ángel", son adorno
característico del lugar.
Después del Via Crucis, los circundantes iban a saborear los antojitos
que se vendían en torno al templo, donde también se ofrecían claveles,
rosas, alhelíes y otras aromadas especies cortadas de madrugada en los
jardines de Xochimilco, de la Trinidad y de Cuatro Caminos, y con ramos
así formados trasponían el viejo puente, hoy desaparecido porque el río
de Jalatlaco ha sido entubado.
Y de vuelta a sus hogares en el centro o en otros barrios, hacían alto
en el Llano de Guadalupe, después Paseo Netzahualcóyotl y hoy Paseo
Juárez el Llano; donde más tarde y ahora casi olvidada la devoción al
Señor de Tepeaca, cada Viernes de Cuaresma se reúne la gente joven, de
preferencia, para disfrutar la frescura y el bien arreglado sitio
mientras se escucha a la Banda del Estado o a las marimbas lo que en
nuestros días ocurre, y los estudiantes festejan con flores a las más
gentiles damitas, bajo cuyo madrinazgo, se hace más grato el galano
paseo.
VIERNES DE SAMARITANA
Una peculiar festividad celebran los católicos oaxaqueños en el marco
del cuarto viernes de Cuaresma conocida como “La Samaritana” que
consiste en regalar agua de fruta tropical en los atrios de los templos
católicos.
La celebración se remite al pasaje bíblico del encuentro de Jesús de
Nazaret con la mujer de Samaria en el pozo de Jacob donde el primero
con toda humildad le pide agua, lo que conmueve a la mujer porque
siendo Judío se humilló ante una Samaritana.
Según las crónicas y la tradición oral la celebración de “La
Samaritana” surgió en el siglo XIX en los atrios de los templos
católicos aunque lo cierto es que habría comenzado en los templos de
San Francisco y la Merced.
La tradición católica ha trascendido las esferas de la fe y ahora en
casi todas las escuelas públicas y privadas de la capital oaxaqueña e
incluso en oficinas de gobierno estatal y municipal se paralizan las
actividades para celebrar este acontecimiento.
Desde tempranas horas en las oficinas públicas y privadas, escuelas y
en los atrios de los templos se instalan grandes mesas con enormes
ollas de barro adornadas para las aguas de sabores que van desde
horchatas mezcladas con melón, nuez, tuna y pétalos de rosa.
También horchata con chía, o la de chilacayota, limón raspado, melón,
sandía, mango, tamarindo y más recientemente se incluyen el tejate una
bebida tradicional a base de cacao y maíz y hasta nieve de sabores como
leche quemada, tuna, nuez, leche, tamarindo y de todas las frutas.
Es una fiesta en la que las mujeres se tienen que ataviar con los
trajes tradicionales oaxaqueños donde lucen vistosos vestidos típicos,
como la China Oaxaqueña o Tehuanas, desde los “puestos” que son
adornados con flores de bugambilia, cañas verdes en forma de arcos, en
la que ofrecen las aguas frescas en ollas de barro.
La fiesta se complementa incluso con grupos musicales que comienzan a
tocar desde las 11:00 horas hasta entrada la noche según la posibilidad
de los organizadores de la fiesta, lo mismo presentan a las marimbas y
conjuntos musicales.
Ese pasaje originó lo que hoy se conoce como La Samaritana, donde las
mujeres, principalmente, preparan al filo de las doce del día y hasta
con representaciones religiosas.
Es por ello que La Coordinación General de Turismo y Fomento Económico
continuando con las tradiciones ofrece aguas frescas a todo el público
en general este viernes de Samaritana en las calles de Alcalá esq.
Gurrión a las 12:00 hrs, representando en un pozo el pasaje bíblico y
remembrando esta tradición oaxaqueña. Igualmente participan
Universidades y prestadores de servicios turísticos.
VIERNES DE DOLORES - ALTARES DE DOLORES
Fiesta de gran arraigo en la Ciudad, de origen europeo, adquirió
características propias, dentro de las cuales resalta la tradición de
erigir altares en honor a la Virgen, cuyos elementos recuerdan la
palidez de la aflicción y los dolores que sufrió durante la Pasión de
Cristo. La Coordinación General de Turismo invita a todos los
ciudadanos y visitantes a contemplar el Altar de Dolores que se
instalará el día viernes 07 de abril a partir de las 17:30 horas en
García Vigil no. 517 Centro. Con el apoyo de la Asociación Folklórica
Oaxaqueña se monta el tradicional altar cuyos elementos recuerdan la
aflicción y los dolores que sufrió la virgen. En el cual también se
podrá disfrutar de un programa solemne donde se recitan los versos de
la Vía Dolorosa por parte de la Asociación Folklórica, igualmente se
disfruta el concierto de un sexteto de cuerdas y para finalizar se
ofrece una degustación de aguas frescas al público asistente.
El Sexto Viernes de Cuaresma, el Viernes de Dolores es una tradición de
gran devoción y un objeto de veneración especial en la Ciudad de
Oaxaca. Se rinde culto a la Madre de Dios, colocando un Altar en el
mejor lugar de las iglesias, casas u oficinas.
Esta tradición arranca desde la época colonial, y más ciertamente desde
cuando los Padres Jesuitas consagraron una espaciosa capilla de su
templo magnífico a la Virgen de los Dolores, tributando culto solemne a
la imagen. Después la devoción se fincó en el Patrocinio y en San Cosme
y San Damián, donde hasta la fecha perdura.
Los Altares de Dolores se preparan con anticipación desde la siembra
del maíz en macetas de barro claro; figuras de animalitos trabajados en
arcilla porosa para que germinen los granos de chía, depositándolos en
todos los lugares cerrados a la luz, para que muestren una singular
coloración y con los que se adornan las gradas del altar bajo un dosel
de cortinajes.
Toda la gente acude en la víspera del Viernes de Dolores, a adquirir
sus flores y los manojos de laurel de álamo y de óleo y otras ramas de
fresco perfume que se expenden en las calles de la Ciudad.
En la Alameda de León se formalizó al correr del tiempo, todo un paseo
en el que las mujeres acuden, mientras un grupo de música deleita a la
concurrencia. Ha quedado la grata costumbre de participación de la
Banda del Estado, que desarrolla un programa selecto sin faltar en la
parte culminante la interpretación de dos o tres números del "Stabat
Mater" de Gioacchino Rossini, y el también "Stabat Mater" de Juan
Matías, cuya partitura pone la nota característica en la uncida noche
del Viernes Santo.
Son muy famosos los altares que se instalan en los barrios de China y
el Peñasco, Xochimilco y Jalatlaco, donde las familias "echan la casa
por la ventana" en apasionada competición.
Es tradición que toda la familia y amigos se reúnan para admirar el
Altar de Dolores, ante el que llegada la noche se reza devotamente el
rosario y se cantan los "misterios", bellas piezas compuestas por
compositores oaxaqueños. Al término, los concurrentes disfrutan de
sendos vasos de aguas frescas de horchata, jamaica, chía, etc. Y en
muchos casos se ofrece chocolates y pan de manteca; o se sirven
bocadillos hechos a base de pescado u otras viandas de "vigilia".
EXPOSICIÓN DE ESTANDARTES Y RELICARIOS DE LAS COFRADÍAS DE OAXACA
Se vive una vez más en el calendario de las festividades oaxaqueñas la
Exposición de Estandartes y Relicarios de las Cofradías de Oaxaca en su
décima edición, a cargo de la Coordinación General de Turismo en
conjunto con el Hotel Camino Real y La Hermandad del Santísimo Rosario,
la exposición esta abierta al público en el salón La Capilla del Hotel
Camino Real Oaxaca del 8 al 12 de abril, de 10:00 a 21:00 horas.
Ofreciendo una serie de conciertos de música sacra los días 8, 9 y 10
de abril a partir de las 19:00 horas. Oaxaca es rico en relicarios
religiosos, no sólo en la ciudad, sino también en el Estado y por lo
cual es necesario considerar su valor religioso y cultural, esencia de
nuestros pueblos, ya que es causa de admiración su acervo que es
conjunto de valores y patrimonio cultural.
Los Relicarios se portan en los estandartes de las cofradías o se
conservan en poder de algunas familias que los tienen bajo su cuidado
como riqueza de los antepasados y patrimonio artístico que se debe
admirar. Estos relicarios se portan en las tradicionales y majestuosas
procesiones de estandartes en donde resaltan principalmente, siendo
enriquecidas aún más sus telas de terciopelo con regalos que dan los
fieles, como monedas antiguas, milagros de oro y plata de un encanto
especial por la variedad de motivos a que responden sus formas.
Un Relicario no es sólo un lugar donde están guardadas las reliquias,
un estuche o medallón comúnmente de metal precioso que custodia
recuerdos dejados, vestigios abandonados del pasado o en su defecto
parte de un santo o lo que por haberle tocado es motivo de veneración,
sino manifestación estética lograda con las manos del oaxaqueño que ha
buscado en el tiempo la forma, la expresión conjunta y magnífica.
Admirar estos relicarios equivale al deleite de observar en
retrospectiva parte de lo nuestro, creaciones originales en la búsqueda
de la perfección, de la realización de nuestros abuelos transmitiendo a
nosotros su amor a procrear una obra para un templo o un hogar que
privilegiadamente custodia lo heredado. Relicarios que son raíz que se
encuentra en la más remota tradición del arte religioso de procedencia
novohispana, plenos de vigor, sensibilidad y fantasía que se manifiesta
hasta nuestros días, piezas que ya no se producen o que sólo raramente
en lugares donde se conserva la tradición como en Oaxaca, pueden ser
vistos.
Es una evocación a la sensibilidad creadora del oaxaqueño que recuerda
algunos momentos de la mezcla de antiguos modos de ser indígena y
español, arte mestizo que demuestra lo que puede ser una cultura a la
que se rinde homenajes a través de la contemplación de estas piezas.
VIERNES SANTO, PROCESIÓN DEL SILENCIO
La Procesión del Silencio va tomando año con año, un fuerte arraigo
entre las celebraciones de la Semana Santa en Oaxaca. Hace 14 años, en
la Parroquia de la Sangre de Cristo se reunieron por primera vez para
organizar esta procesión el padre Pedro Osorio, la señora Ana Bravo
Vasconcelos, el maestro José Humberto Palancares y el Sr. Carlos Ocampo
Prieto; cada uno expuso sus ideas, la soledad y la quietud de las
hermosas calles coloniales con su atmósfera señorial hacían pensar si
sería posible hacer realidad un sueño, lograr algo que pudiera ser para
el futuro contrición de los cristianos, curiosidad de los extraños,
revivir algo que hace cientos de años se realizaba y que ahora al
rescatarlo pasaría a la lista de las celebraciones de Semana Santa en
Oaxaca.
La Procesión del Silencio lleva un orden programado: primero la cruz y
los ciriales que preceden a toda procesión; después los estandartes
bordados en plata o en oro, portando Relicarios con antigüedad que los
convierte en piezas de museo, siguiendo las damas de la Tercera Orden
de Santo Domingo, acompañando al Señor de la Columna, hermosísima talla
del siglo XVII que se venera precisamente en este Templo.
A continuación un hombre con los pies descalzos, encapuchado, cubierto
tan solo con un taparrabo carga una cruz muy grande y pesada;
siguiéndole va la Cofradía de las Siervitas, damas de la Virgen de los
Dolores, pertenecientes al Templo del Patrocinio, todas en riguroso
luto acompañando a la Santísima Virgen, cargada en andas por otros
penitentes también encapuchados. Al final de la procesión, veinte
enormes lanzas adornadas cada una de ellas con motivos de la pasión del
Señor (la corona de las espinas, los tres clavos, la sábana santa,
etc), éstas son portadas por la otra Cofradía, escoltando la hermosa
escultura de la Preciosa Sangre de Cristo que se venera en el Templo
del mismo nombre.
El día de la Procesión del Silencio participan gentes de nuestro
pueblo, mujeres sencillas envueltas en sus negros rebozos, fervorosas,
anhelantes de ir en la procesión, damas enlutadas con un aire de
religiosidad que las engalanan niños jóvenes, señores, turistas de
variadas nacionalidades que observan todo respetuosamente, se unen al
misticismo que en el aire se esparce. Todos con una vela forman una
extensa valla que da más realce a la Procesión.
En los rostros de los asistentes se reflejan los más diversos
sentimientos: la fe, la veneración, la curiosidad, el descubrimiento de
algo distinto, diferente. El silencio es total a pesar de la multitud.
La chirimía y el tambor con su ritmo ancestral, rasgan el silencio
tristemente y así comienza la Procesión. Se inicia la caminata lenta,
ordenada, fervorosa, silenciosa, con un respeto poco usual. A la luz de
los faroles coloniales, las esculturas toman vida al movimiento que los
penitentes dan a las andas que los sostienen.
En 1986 se puso la primera piedra en el rescate de una tradición legada por los dominicos hace cientos de años.
RUTA DE LA PROCESIÓN (18:00 Hrs)
Salida de la Parroquia de la Sangre de Cristo, 6ª, 7ª y 8ª de Macedonio
Alcalá, continuando en la calle de Xolotl, dando vuelta en la 8ª, 7ª,
6ª, 5ª, 4ª, 3ª y 2ª de García Vigil y la Calle 6ª de Morelos, 2ª y 3ª
de Macedonio Alcalá, terminando en la Parroquia de la Sangre de Cristo.
Fuente:
OaxacaInfo.com.mx