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La Chinantla esta constituía una unidad
cultural prehispánica, políticamente estructurada en torno a señoríos o a
estados locales. Si bien fueron una de las provincias tributarias de los
Aztecas, su primer ruptura significativa se debió a
la invasión española, generándose un proceso de fragmentación política y
cultural que se agravo durante el periodo colonial y especialmente después de
la independencia. En la actualidad los chinantecos
viven en comunidades diferenciadas, tanto a nivel político como por el hecho
de hablar distintas variantes dialectales del rico idioma común. Sin embargo,
a pesar de esta diversificación las comunidades de la etnia están aún unidas
por lazos ideológicos y sociales, ya que comparten un código simbólico
específico así como el desempeño de similares prácticas culturales.
La Chinantla esta constituía una unidad
cultural prehispánica, políticamente estructurada en torno a señoríos o a
estados locales. Si bien fueron una de las provincias tributarias de los
Aztecas, su primer ruptura significativa se debió a
la invasión española, generándose un proceso de fragmentación política y
cultural que se agravo durante el periodo colonial y especialmente después de
la independencia. En la actualidad los chinantecos
viven en comunidades diferenciadas, tanto a nivel político como por el hecho
de hablar distintas variantes dialectales del rico idioma común. Sin embargo,
a pesar de esta diversificación las comunidades de la etnia están aún unidas
por lazos ideológicos y sociales, ya que comparten un código simbólico
específico así como el desempeño de similares prácticas culturales.
El
texto que se transcribe puede ser considerado como el mito central de la
cultura y fue recopilado en al año de 1972, entre los chinantecos
que habitan el municipio de Ojitlán, Distrito de Tuxtepec, en el norte del Estado de Oaxaca; sector de la
etnia que antiguamente integraba el señorio de la
llamada Chinantla Pichinche.
MITO CHINANTECO
Cada
vez que la gente pesaba cerca de un árbol de Pochota,
se escuchaba un ruido que brotaba del interior del tronco. Un día la gente se
quedo mirando para ver de donde salía el ruido, ya que parecía que alguien
hablaba o golpeaba en el interior del árbol. Fueron entonces a buscar al
Cometa para que rajara el árbol, pero Cometa no pudo partir la madera. Fueron
entonces a buscar a Rayo (Ñi), pero Rayo tampoco
pudo partir la madera. Llamaron entonces a Pájaro Carpintero (Mi’ne’mo) y le pidieron que picara la madera, que todos
habían fallado en el intento pero que tenían confianza en él, ya que siempre
triunfaba en sus empresas. El Carpintero acepto, voló y se posó sobre la
parte del árbol de donde brotaba el ruido. Comenzó el pájaro a picar y pronto
el sonido de sus golpes se hizo mas profundo. Al poco tiempo la madera se
quebró y aparecieron dos huevos en el interior del tronco. La gente le
pregunto que había encontrado y el Carpintero les narró su hallazgo, les dijo
que había encontrado dos huevos en el interior del tronco. Entonces una
anciana le pidió que se los diera, que ella los iba
a guardar hasta ver que clase de animal salía de allí. Carpintero le dio los
huevos y la anciana lo envolvió en su pañuelo y se los llevo a su casa
cargándolos sobre sus hombros. Al llegar a su casa puso los huevos en un
cesto, en un chical que se usa para guardar las
tortillas. Allí los dejo y todos los días los miraba
para ver si ya se habían quebrado, pero los huevos seguían intactos aunque
pasó mucho tiempo. Todos los días la Anciana salía de la casa, para buscar la comida
de sus esposo Venado ( A’kua’nay).
Uno de los días que regreso a su casa encontró que todo estaba desordenado,
sus madejas de algodón estaban revueltas. Así comenzó a pasar todos los días,
cada vez que llegaba a su casa encontraba todo desordenado, pero nunca podía
hallar al culpable. Sospechó entonces de los huevos, pero arrimaba su oreja a
ellos y escuchaba nada. Así paso hasta que un día se dio cuenta que el
Colibrí (Tan’chi) cantaba en el camino, justo antes
de que ella entrara en la casa. Entonces la Anciana volvió al otro
día por un camino distinto al que acostumbraba tomar. Cuando llegó a su casa
entro de golpe y vio a un niño y a una niña. Cuando escucharon a la Anciana los niños
corrieron a meterse dentro de los cascarones de los huevos, pero la niña
llego tarde y no pudo esconderse y así fue como la Anciana los descubrió. La Anciana los perdonó y
dijo que los iba a adoptar como sus hijos. Los niños eran Sol (Y’e) y Luna (Cy). Sol y Luna
estaban furiosos porque Colibrí no les había avisado de la llegada de la Anciana y se fueron a
buscarlo para castigarlo. En aquella época el Colibrí, era grande como una
gallina, pero quedo pequeñito porque Sol y Luna lo apretaron como castigo por
no haberles avisado. Quedaron entonces Sol y Luna como hijos de la Anciana. Ella
salía todos los días para conseguir la comida de su marido Venado. Un día los
hermanos le dijeron que no saliera más, que ellos iban a traer la comida, y
entonces salieron todos los días con sus arcos y sus flechas a cazar animales
y a buscar hierbas. Pero la
Anciana les había dicho que no fueran a cierto lugar del
bosque y sin embargo Sol y Luna le desobedecieron. Fueron a ese lugar y allí
un pájaro les habló, el pájaro les dijo que no debían andar por allí matando
pájaros para alimentar a una mujer que no era la verdadera madre de ellos.
Cuando escucharon estas palabras Sol sopló a los pájaros que había matado y
estos revivieron. Volvieron a la casa de la Anciana y decidieron
matar a su esposo Venado. Se pusieron de acuerdo para matarlo mientras la Anciana no estaba en la
casa. Fueron, lo mataron y se comieron la carne de su padre. Después trataron
de que la Anciana
no se diera cuenta de lo que habían hecho. Cojieron
una gran olla de barro y la llenaron de avispas. Pusieron avispas dentro de
la olla, para que pareciera que una persona estaba roncando. Cuando llegó la Anciana y preguntó por
su esposo, Sol le dijo que estaba dormido y que el ruido de las avispas era
su ronquido. Pero Luna no se acordó de la trampa y dijo que Venado había
salido a pescar, así se contradijeron y así descubrió la Anciana la muerte de su
esposo Venado.
Se
enojo entonces la Anciana
y comenzó a perseguir entonces a los dos hermanos. Corrieron durante mucho
tiempo y ya la Anciana
los estaba por alcanzar. Cuando ya los estaba por alcanzar Sol le pidió a
Luna su pasador del cabello, Luna se lo dio y Sol puso el pasador en el
camino y de allí mismo nació un cerro. Los hermanos continuaron corriendo y la Anciana tardó mucho en
pasar el cerro. Cada vez que la
Anciana los estaba por alanzar Sol hacia un cerro para que
se demorara, y así fue que el suelo quedó cubierto de montañas, por eso hasta
hoy están las montañas. Llegaron entonces hasta un río, un río muy crecido y
al llegar los hermanos comenzaron a nadar para pasar al otro lado. La Anciana también se tiró
al río, pero cuando estaba por la mitad, los hermanos le arrojaron una bola
de acuyo y la Anciana cayó muerta y se hizo Tepezcuintle (acuti). De su sangre nacieron muchos animales, miles de
animales nacieron de su sangre, y ella misma se hizo Tepezcuintle, por eso
hasta hoy el Tepezcuintle anda cerca de los ríos. Se fueron por su camino por
el Oriente los hermanos. Caminaron a un lugar donde había dos grandes
peñascos que aplastaban a la gente cuando pasaba en medio de ellos. Entonces
Sol y Luna hicieron cerbatanas, cada uno de ellos tuvo su cerbatana (ma’ti) y con ellas le dispararon a las peñas. Cuando los
proyectiles golpearon las piedras, éstas se abrieron y de su interior
brotaron las mariposas, por eso las mariposas tienen círculos en las alas,
son las huellas de los disparos de las cerbatanas de Sol y Luna. Siguieron
caminando los hermanos, hasta llegar cerca de una enorme montaña, allí un hombre
les dijo que se fueran, porque en la montaña viva un águila de siete cabezas
que arrebataba a la gente y la llevaba a la cumbre. Entonces luna propuso que
hicieran una jaula de madera y se metiera adentro, para que el águila no
pudiera tomarlos por separado, para que pudieran defenderse los dos juntos.
Así lo hicieron, cortaron palos y con ellos hicieron una jaulita y se
metieron dentro. Apenas habían entrado cuando llegó el águila, cogió la jaula
y la llevó volando hasta la cumbre de la montaña. En la cumbre de la montaña
estaban muchas personas y la mayoría de ellas estaban heridas o enfermas. Sol
preguntó que hacia el águila con la gente que se robaba y le contestaron que
se las comía. Por turno se iba comiendo a la gente, por eso tardaría bastante
en comerse a los hermanos, porque había mucha gente allí. Entonces Luna
preguntó a que hora se dormía el águila, le contestaron que a mediodía, pero
que seis cabezas se dormían y una se quedaba vigilando. Cuando el águila se
durmió Sol le preguntó a Luna si traía algo con que amarrar la cabeza del
águila. Luna contestó que no traía nada. Sol se enojó y le dijo que ella
nunca pensaba en nada, pero que él sí traía con que amarrar la cabeza del
águila. Después de decir esto, se sacó su cinturón de cuero de borrego, lo
rajó en dos partes y le hizo un lazo en el medio. Echaron ese lazo alrededor
de la cabeza del águila y comenzaron a tirar uno de cada lado, ayudados por
las personas que no estaban tan enfermas. Hicieron tanta fuerza y el animal se
movió tanto que comenzó a temblar la tierra, la tierra temblaba como en un
terremoto. Entonces los hermanos se acercaron al águila cuando ya estaba
muerto, lo miraron y vieron que había hecho tanta fuerza que sus ojos se
habían salido de sus órbitas. Los ojos brillaban intensamente, pero el
derecho brillaba más intensamente que el izquierdo. Sol quiso apoderarse del
ojo derecho pero Luna fue más rápida y los recogió primero, así quedaron cada
uno con un ojo del águila, pero el de Luna era más brillante. Después
quisieron bajar de la montaña donde estaban, pero era tan alta que no se
podía bajar a pie. Pensaron como bajar y entonces llamaron al zopilote para
que los bajara. El zopilote los recogió sobre su lomo y trató de llevarlos
abajo, pero no podía aguantar el peso de los dos hermanos, sólo daba vueltas
en el aire sin poder bajar al valle. Se enojaron los hermanos, se bajaron del
zopilote y le dijeron que no servia para nada, y que por eso de ahora en
adelante solo iba a comer carne podrida. Entonces los hermanos llamaron al Tucano, le dieron de comer semilla de una fruta y le
dijeron que defecara al pie del cerro. Así lo hizo el Tucano
y de sus excrementos brotaron ramas largas que treparon por la ladera, pero
no tuvieron suficiente fuerza para llegar arriba del cerro. Entonces llamaron
al murciélago y fue a defecar abajo del cerro. De sus excrementos brotó un
gran árbol de amate que creció tan alto que sus
ramas llegaron hasta la cumbre de la montaña. Por esas ramas bajaron los dos
hermanos y todos los prisioneros del águila, enfermos y heridos, bajaron
atrás de ellos. Siguieron entonces los hermanos su camino hacia Oriente,
caminaron tanto que comenzaron a sentir mucha sed. Luna se quejaba y sufría
mucho por la sed. Cuando vio eso Sol le dijo que si cambiaban los ojos del
águila, él encontraría agua para que calmar su sed. Aceptó el trato Luna y es
así que Sol quedó con el ojo más brillante, por eso es que Sol brilla más que
Luna. En esa época no había manantiales, se escuchaba el rumor del agua que
corría bajo la tierra, pero no se veía el agua por ninguna parte. Entonces
Sol arranco un poco de zacate y de ahí comenzó a
brotar un hermoso manantial, por eso hasta ahora hay manantiales; Sol fue
quien creó los manantiales. Cuando apareció el agua, Sol le dijo a Luna que
no la tomara, que primero debía buscar un sacerdote, para que bendijera el
manantial. Se fue Sol a buscar el sacerdote, pero Luna no pudo aguantar la
sed y bebió el agua que no estaba bendita. Cuando Sol regresó con el
sacerdote se dio cuenta que Luna había bebido, porque el agua estaba
alrededor de su cara, igual que ahora cuando Luna tiene agua se ve el halo
alrededor suyo. Luna tiene el halo y un hoyito arriba del labio superior.
Desde entonces es que existe ese hoyito sobre el labio superior de la gente.
Sol se puso furioso cuando vio que su hermana lo había desobedecido, se puso
tan furioso que cogio al sacerdote y lo arrojó
contra la cara de Luna. El sacerdote pegó con tanta fuerza contra Luna que la dejo marcada para siempre, es por eso que hasta hoy
Luna tiene muchas manchas en su cara. Se fueron después de eso los hermanos y
llegaron al cielo. Allí los estaba esperando juna’ri
que era Dios. Allí juna’ri les puso nombre a los
dos, el nombre de Sol fue Juan y el de Luna Lupe. Entonces juna’ri les dio el encargo de que Juan iba a trabajar de
Sol y Lupe de Luna. Luna protestó y pidió que ella quería
ser Sol, quería ser Sol para alumbrar más. Pero Sol tenía el ojo más
brillante, el ojo de Luna no tenía suficiente luz para alumbrar. Por eso es que
la luz de Luna alumbra menos que la del Sol, así que fue que Sol quedó con el
cargo de iluminar todo el mundo
Relator: Nicolás Zaragoza
Municipio de Ojitlán, Tuxpetec, Oaxaca
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